miércoles, 17 de octubre de 2007

¿Hasta cuando admitiremos la invasión?


Durante las presidencia de Menem en la década del 90, fue decisivo el daño que la Patria sufrió a través de la venta de los activos nacionales a manos extranjeras. Esos activos, indignantemente llamados por Cavallo "joyas de la abuela" significaron décadas de trabajo de millones de argentinos que han visto como de un día para el otro, los bienes mas preciados por los que lucharon, fueron rematadas al mejor postor imponiendo como excusa una inoperancia que los gobernantes de turno prefirieron no desafiar. Ese despilfarro ES una traición a la Patria y debería ser juzgado por un tribunal que defienda los intereses que los argentinos hemos perdido.


¿Que ha perdido la Patria con esta orgía de ventas? Soberanía. La pérdida de poder del Estado en bienes tan estratégicos como las comunicaciones, la energía, los fondos previsionales, los medios de transportes, los servicios básicos del bienestar público, etc. ultiman la capacidad negociadora y reguladora del Estado. ¿Quienes son los perjudicados? Los argentinos sin lugar a duda, que han visto como las empresas en su mayoría extranjeras han decidido en su vida diaria sin ningún tipo de restricción.

El equilibrio de la naturaleza también es extensiva a la economía en este aspecto. El Estado debe coexistir en equilibrio con lo privado. El Estado debe regular como medio de protección a los ciudadanos toda la actividad privada y por lo tanto debería tener el poder de fijar las pautas con las que las empresas deben operar.

Hoy esta realidad no se ha detenido, he incluso se ha deteriorado aún más. Ahora no sólo han pasado a manos privadas las "joyas de la abuela" sino que la avanzada económica extranjera está haciendo estragos al sector privado nacional. Es preocupante ver como día a día empresas de capital tradicionalmente nacional, venden sus acciones a empresas extranjeras en industrias como la energía, los frigoríficos, la minería, los supermercados, los laboratorios, las industrias textiles, las bebidas, etc.

¿No hay nadie que vea que lo que se vende al exterior día a día son activos estratégicos que garantizan el patrimonio nacional? No entienden los gobernantes que la recepción ilimitada de inversiones (en muchos casos capitales usureros sin intención de fijar interés económico en el país) atenta contra la capacidad de la Patria de decidir por sí misma? Nadie piensa que la pérdida del capital nacional precede en muchos casos a la independencia misma?

Es evidente que si no hubo alarmas en este sentido, es porque el dinero es mucho mas fuerte que los valores nacionales. ¿Que hubieran dicho de esto Güemes, Belgrano o San Martín, quienes por la patria y sus habitantes han muerto en la miseria y han reusado cualquier tipo de tentaciones económicas de extranjeros?

Necesitamos urgente una política de restricción de capitales extranjeros, que adicionalmente garantice un adecuado equilibrio entre el sector público y el privado y que otorgue al Estado participación en cada uno de los sectores estratégicos a través de una porción razonable en el mercado. De no ser así, pronto veremos la leyenda "Orden y Progreso" sobre una franja blanca y entre dos azul celeste.

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